Cientos de linajes y un solo Ifá
Cada día más personas en todo el mundo dedican sus vidas y sus destinos a las enseñanzas de Ifá. Esta religión tiene sus raíces en el mismo origen de la cultura Yorùbá. Sus practicantes originales, los Yorùbá, son un grupo étnico lingüístico del oeste de África, y representan el 30% de la población de Nigeria. A nivel religioso las ciudades con más relevancia histórica son Ile Ifé y Òyó.
Òyó, ciudad de donde proviene el linaje religioso que practicamos, está dedicada especialmente al culto de Sàngó, ya que según algunas de las leyendas este Òrìşà fue uno de los reyes de Òyó. El Oni de Ifé y el Alafin de Òyó siguen siendo considerados en la actualidad reyes Yorùbás. Dentro de la práctica religiosa el Oni de Ifé es el más alto representante de Ifá, mientras que el Alafin de Òyó es el representante de Şàngó en la tierra.
Las prácticas de Ifá en el mundo se difundieron en la época de la esclavitud, durante la Maafa, cuando millones de Yorùbás fueron desterrados al “nuevo mundo” para servir de esclavos a los terratenientes colonizadores. Cuba fue receptor de una gran cantidad de estos esclavos, que siguieron practicando su religión, sincretizando a sus deidades con santos cristianos para que la iglesia católica no castigara estas prácticas. Es por ello que Cuba ha sido uno de los principales focos de práctica y conocimiento de esta religión, pero siempre implementando elementos locales. De la misma manera, el idioma yorùbá, a lo largo del tiempo, fue modificado ya que pobladores de América no podían entender lo que estos decían.
En los últimos años y gracias al desarrollo de las nuevas tecnologías y de los medios de comunicación, hemos podido tener contacto directo con estas culturas que mantienen sus tradiciones y prácticas religiosas intactas, como las de aquellos llegados a América desde el siglo XVII. Este contacto nos ha permitido enriquecer nuestro conocimiento sobre la religión y corregir algunas deformaciones en la práctica de la misma.
Es importante resaltar que en el 2005, la Unesco incluyó al Oráculo de Ifá en la lista de Obras Maestras del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, una relación de las tradiciones y manifestaciones culturales inmateriales que la entidad internacional considera relevantes.
